Hay personas cuya obra puede medirse por los años que vivieron. Hay otras, en cambio, cuya verdadera dimensión se comprende observando todo aquello que continuó existiendo después de ellas.

El Capitán Armando Demetrio Fischer pertenece, sin dudas, a este segundo grupo.

Su nombre está unido de manera inseparable a los orígenes del Scoutismo Naval en América Latina, a la fundación de la Agrupación de Scouts Navales Almirante Guillermo Brown de Puerto Belgrano y Punta Alta y, de manera muy especial, al nacimiento de una publicación que todavía hoy continúa llevando su nombre y su espíritu: Teru Tero.

Este 4 de agosto de 2026 se cumplen 153 años de su nacimiento.


 

Un marino nacido en Venecia

Armando Demetrio Fischer nació el 4 de agosto de 1873 en Venecia, Italia.

Desde muy joven orientó su formación hacia el ámbito naval. Entre 1891 y 1894 cursó estudios de máquinas en la Regia Scuola Machinisti de la Armada Italiana.

Posteriormente ingresó a la Armada Argentina. La documentación reunida en nuestros archivos señala como fecha de ingreso a la Armada el 9 de diciembre de 1895, mientras que su primer destino en la Marina de Guerra aparece fechado el 22 de abril de 1896.

Su carrera naval se desarrolló durante varias décadas y lo llevó a prestar servicios en numerosos buques y destinos.

Entre ellos aparecen el acorazado Pueyrredón, el establecimiento de torpedos de La Plata, el Espora, el monitor El Plata, la escuadra del Río Negro, los transportes Guardia Nacional, Pampa y Chaco, el acorazado San Martín, el Independencia, el crucero Buenos Aires, el destructor Catamarca, el acorazado Moreno, los cruceros acorazados Garibaldi y Belgrano, y nuevamente el Pueyrredón, donde prestó servicios hasta enero de 1927.

En su carrera alcanzó las categorías de Maquinista de Segunda, Maquinista de Primera e Ingeniero Maquinista Principal, según las órdenes generales consignadas en la documentación conservada.

Pero la historia de Fischer no se limita a la Armada.


 

El encuentro con el Scoutismo

En 1912, durante su permanencia en Birkenhead, Inglaterra, Fischer tomó contacto con el naciente Movimiento Scout.

Aquella experiencia habría de cambiar definitivamente el rumbo de una parte de su vida.

Fischer comprendió rápidamente que el método creado por Robert Baden-Powell podía ofrecer a los niños y jóvenes algo mucho más profundo que una actividad recreativa.

Podía formar carácter.

Podía enseñar responsabilidad.

Podía desarrollar el espíritu de servicio.

Y, fundamentalmente, podía preparar a los jóvenes para desenvolverse en contacto con la naturaleza y con el mundo que los rodeaba.

En el caso de Fischer, ese mundo tenía una característica muy particular:

el mar.


 

1915: nace el Scoutismo Naval

De regreso en nuestro país y destinado en el entonces Puerto Militar, Fischer comenzó a trabajar para llevar las ideas del Scoutismo a los hijos de las familias vinculadas a la Base Naval.

Así nació una experiencia que estaba destinada a convertirse en un verdadero hito del escultismo latinoamericano.

El 5 de julio de 1915, Fischer propuso a un grupo de alumnos de la Escuela Humberto I de Puerto Belgrano incorporarse a la primera patrulla de Scouts de Mar, que recibió el nombre de “Lobo Marino”.

Alfredo Leoni y Adolfo Blind fueron designados Guía y Subguía de aquella primera patrulla.

Aquella pequeña patrulla se convertiría en el núcleo de la futura Agrupación de Scouts Navales Almirante Guillermo Brown.

La investigación histórica sobre los primeros años del Scoutismo argentino confirma el carácter pionero de aquella iniciativa: la compañía Almirante Brown, creada en la Base Naval Puerto Belgrano por Fischer en 1915, es considerada el primer grupo de Scouts Navales de toda América Latina. La especialidad marítima quedó reflejada desde sus comienzos incluso en su identificación, mediante la incorporación del ancla a su insignia.

Y aquella experiencia no quedó encerrada dentro de los límites de Puerto Belgrano.

Con el paso del tiempo, el modelo del Scoutismo Naval se extendió y aquella primera experiencia se convirtió en uno de los antecedentes fundamentales del desarrollo del Scoutismo Naval en nuestro continente.


 

Fischer y sus muchachos

Hay un dato que quizás resulte todavía más significativo que las fechas y los documentos.

Fischer no fue simplemente el hombre que fundó una agrupación.

Fue alguien que permaneció profundamente vinculado con sus jóvenes.

Cuando posteriormente debió alejarse de Puerto Belgrano, no abandonó a aquellos scouts.

Continuó manteniendo contacto con la Agrupación de Scouts Navales Almirante Guillermo Brown mediante cartas, consejos y comunicaciones periódicas dirigidas a sus autoridades.

Es decir, la distancia geográfica no significó para él el abandono de su obra.

La continuó acompañando.

Ese vínculo quedó grabado en la memoria de quienes formaron parte de aquella primera generación de Scouts Navales.


 

Un scout que también escribía

Existe otra faceta de Fischer que merece ser especialmente recordada.

No se conformó con organizar actividades.

Comprendió que el Scoutismo necesitaba también comunicación, formación y memoria.

Por eso, en septiembre de 1925, impulsó la creación del boletín o revista scout que conocemos como Teru Tero.

No es un dato menor.

En una época en la que las comunicaciones eran lentas, en la que una publicación impresa podía tardar semanas en llegar a manos de un scout y en la que buena parte del conocimiento se transmitía de boca en boca, disponer de una publicación propia significaba crear un verdadero lazo de unión.

Fischer comprendió que los scouts necesitaban algo que los conectara.

Una publicación que enseñara.

Que informara.

Que transmitiera experiencias.

Que mantuviera viva la identidad de una comunidad.

Y así nació Teru Tero.

Cien años después, aquella publicación continúa existiendo.

Eso convierte a Fischer no solamente en el fundador de nuestros Scouts Navales, sino también en uno de los hombres que hicieron posible que la memoria del Scoutismo Naval pudiera transmitirse de generación en generación.


 

El regreso a Buenos Aires

El 21 de abril de 1927, Fischer solicitó su retiro de la Armada.

Unos meses antes, el 17 de febrero de 1927, había partido desde la estación ferroviaria de Puerto Belgrano rumbo a Buenos Aires.

La despedida fue multitudinaria.

Scouts y familiares pertenecientes a la Agrupación de Scouts Navales Almirante Brown acudieron a despedir al hombre que había iniciado aquella aventura doce años antes.

Resulta difícil imaginar hoy aquella escena.

La estación ferroviaria.

Los muchachos.

Las familias.

Los uniformes.

Y un hombre que se alejaba físicamente de Puerto Belgrano, pero que dejaba allí una obra que continuaría creciendo durante generaciones.


 

Fischer siguió haciendo Scoutismo

Su retiro de la Armada no significó el retiro del Scoutismo.

Por el contrario.

Entre el 5 de julio de 1927 y el 4 de julio de 1930, Fischer integró el Consejo Nacional de la Institución Nacional del Scoutismo Argentino (INSA), desempeñándose como vocal y como director de la revista El Scout Argentino.

También continuó impulsando nuevos grupos.

En 1929, en Gerli, en una capilla de la Compañía de San Pablo —actual parroquia San José de los Obreros—, abrió un grupo scout que funcionó hasta fines de 1930.

Lejos de desanimarse, volvió a intentarlo.

El 7 de diciembre de 1933, junto con Julia Hechart, José María Supino, Alfonso Rafaelli y el padre José Guerini, participó en la creación del Grupo Scout Cardenal Ferrari, que comenzó con apenas doce chicos en la calle Belgrano 2600 de Buenos Aires.

Estos esfuerzos formarían parte de los antecedentes del desarrollo posterior del Scoutismo Católico argentino y de la creación de la Unión Scouts Católicos Argentinos (USCA) en 1937.


 

Una vida vinculada al servicio

La actividad de Fischer tampoco se limitó al Scoutismo y a la Armada.

La documentación transmitida por nuestra propia investigación histórica señala que también tuvo participación en la Comisión Directiva del Centro Naval y que fue vicepresidente fundador de USCA.

Existe asimismo constancia de su designación como Vicecónsul argentino en Padua, Italia, entre 1928 y 1929. Sin embargo, el nombramiento no llegó a concretarse en la práctica debido a que no obtuvo el exequatur necesario para ejercer el cargo.

Son capítulos de una vida que muestran a un hombre permanentemente dispuesto a asumir nuevas responsabilidades.


 

El final de su vida

Armando Demetrio Fischer falleció en Buenos Aires el 27 de mayo de 1948.

Sus restos fueron sepultados en el Cementerio de La Chacarita.

Pero su historia no terminó allí.

Al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, una comisión de Scouts Navales de nuestra Agrupación viajó para rendirle homenaje y descubrió una placa en su memoria.

Aquellos scouts comprendían algo que quizás hoy nosotros vemos todavía con mayor claridad:

Fischer ya no estaba físicamente, pero su obra seguía viva.


 

El legado

Hoy, 153 años después de su nacimiento, resulta imposible mirar la historia de los Scouts Navales Almirante Guillermo Brown sin encontrarnos con Armando Fischer.

Su legado está en nuestros uniformes.

Está en nuestras embarcaciones.

Está en nuestras canciones.

Está en nuestras tradiciones.

Está en las generaciones de jóvenes que aprendieron y continúan aprendiendo junto al mar.

Y está también en estas páginas.

Porque cuando en 1925 Fischer creó Teru Tero, probablemente no podía imaginar que aquella pequeña publicación scout llegaría a atravesar un siglo de historia y que, después de distintas etapas y circunstancias, volvería a publicarse para continuar contando la historia del Scoutismo.

Pero así ocurrió.

Fischer creó una agrupación y creó una publicación.

Una formó personas.

La otra conservó sus historias.

Y ambas continúan vivas.


 

Un hombre adelantado a su tiempo

Quizás la mejor manera de comprender a Armando Demetrio Fischer sea dejar de verlo únicamente como un marino, un ingeniero o un dirigente scout.

Fue, ante todo, un hombre que vio una posibilidad donde otros todavía no la veían.

En 1912 descubrió el Scoutismo.

En 1915 comprendió que podía llevarse al mar.

En Puerto Belgrano lo transformó en una realidad.

En 1925 comprendió que aquella experiencia debía ser comunicada y conservada.

Y creó Teru Tero.

Más tarde continuó formando jóvenes, creando grupos y participando de la organización del Scoutismo argentino.

Su obra demuestra que el verdadero fundador no es solamente quien pone en marcha una institución.

Es quien consigue que otros continúen caminando después de él.

Y eso es precisamente lo que ocurrió con Fischer.


 

4 de agosto de 1873 – 4 de agosto de 2026

153 años de Armando Demetrio Fischer

Fundador de los Scouts Navales Almirante Guillermo Brown
Pionero del Scoutismo Naval en América Latina
Impulsor y fundador de Teru Tero

Hoy, desde Puerto Belgrano y Punta Alta, aquellos que continuamos llevando el pañuelo de los Scouts Navales podemos mirar hacia atrás y decir:

Gracias, Capitán Fischer.

Por haber visto el mar.

Por haber visto a los jóvenes.

Por haber comprendido que ambas cosas podían encontrarse.

Y por haber dejado encendida una llama que, más de un siglo después, todavía sigue ardiendo.

Tortuga Alegre IA