El habla es algo propio del ser humano, una herramienta distintiva de otras especies que ha ayudado al progreso y la superación del hombre. Aunque también lo puede hacer retroceder si no se la utiliza con responsabilidad.
Había una vez un joven que tenía muy mal carácter y se la pasaba siempre bravo. Un día, su padre le regaló una bolsa de clavos y le dijo que, cada vez que perdiera la paciencia, clavara uno de ellos detrás de la puerta.
Una reflexión sobre el poder de nuestros dichos cuando son expresados sin medida...
Hace muchísimos años, cuando todas las cosas tenían vida e incluso hablaban, el sol y el viento se pusieron a discutir sobre cuál de los dos era más fuerte.